¿De qué manera la utilización de un paradigma
sociocultural ayuda al diseño de actividades pedagógicas mediadas por
tecnología digital, así como a la evaluación de dichas actividades y de las
políticas institucionales y educativas que las sustentan?
El paradigma sociocultural de Vygotsky
supone que las funciones superiores del pensamiento, como lo son la memoria, la
atención, la solución de problemas y el razonamiento, pueden desarrollarse
mejor durante un aprendizaje colaborativo (Ratner, 1998, citado por Daniel,
2003), donde los integrantes de dicha comunidad aportan experiencia y aprendizajes
previos, que a través del lenguaje, las herramientas culturales y los
materiales de estudio, crean enlaces y/o conexiones con los nuevos
conocimientos, con el fin de lograr un aprendizaje significativo, es decir, la
apropiación del conocimiento para su utilización. Esta teoría sostiene que el
momento clave de desarrollo se ubica donde el lenguaje y la actividad se
encuentran, así como también propone dos niveles de aprendizaje, el nivel
actual de desarrollo y la zona de desarrollo próximo (ZDP), aquello que el
alumno no conoce, no domina o no le es familiar, llevándolo de los niveles
inferiores de pensamiento a los superiores (Chaves, 2001).
La mediación de la tecnología digital
dentro de este paradigma, en un momento en quela educación está siendo
beneficiada por el uso de una serie de herramientas culturales de diferentes
formas y a distintos niveles, es muy valiosa. Si partimos, como se dijo, del
punto donde el lenguaje y la actividad se encuentran, la tecnología no
solamente facilita, sino también promueve este evento y para cualquier otro
desarrollo de la interacción alumno-maestro, alumno-alumno y alumno-material,
la tecnología representa un enriquecimiento en el aprendizaje (Fernández,
2011).
Wenger (2001) explica que esta mediación
se lleva a cabo desde tres dimensiones: una empresa conjunta, un compromiso
mutuo y un repertorio compartido. La empresa conjunta esta delineada por los
participantes y es el resultado de una negociación conjunta, el compromiso
mutuo es un factor importante, pues es lo que determina la participación de los
integrantes y el repertorio compartido son aquellos elementos que se van
produciendo como resultado de la práctica compartida.
La diversa gama de artefactos y
materiales digitales de los que se puede hacer uso estos días, siempre
que sea de forma bien planificada e
integrada con los objetivos de aprendizaje, facilita la creación de contextos
donde se pueden llevar a cabo, más y mejores eventos de interacción. Estos
medios facilitan el aprendizaje colaborativo, la elaboración de proyectos, la
solución de problemas reales, la calidad de la información que se obtiene, la
presentación y almacenamiento de los materiales, la calidad de las
presentaciones de los alumnos, y por ende también se ven afectadas la
motivación y el compromiso de los alumnos en la construcción activa del
conocimiento.
De acuerdo con Cole (1996, citado por
Lacasa, 2002) la tecnología digital, comprendida como instrumento cultural,
posee las siguientes características:
- facilita la relación con el exterior,
- actúa relacionándose conjuntamente con otros elementos,
- toma sentido al ser utilizadas dentro de un contexto,
- modifica la forma de relacionarse socialmente y multi-direcciona el desenlace de las actividades,
- crean un punto de enlace entre el conocimiento previo y el presente
De igual manera, la internet representa
una herramienta para la creación, desarrollo y distribución de espacios para la
interacción y práctica, creando redes de aprendizaje, que la UNESCO define como
sociedades donde se construye el conocimiento a través de la conexión de
alumnos, maestros e instituciones que aportan desde sus diferentes entornos
para transformar el aprendizaje (Muñoz, 2008).
Desde el enfoque sociocultural, el rol
del maestro se verá afectado, al tener que incluir nuevas tareas a su trabajo,
para poder hacer uso de la tecnología dentro de su instrucción, que deberán
incluir el conocimiento de las mejores herramientas para poder potenciar su
utilización, el diseño de actividades que propicien la interacción de los
alumnos para la construcción del conocimiento, y por supuesto, la planeación de
los momentos de aprendizaje, para el alcance de logros en forma estratégica, de
manera que se promueva una comunicación eficaz, un desarrollo de actividades
productivo y la presentación de evidencias acordes con los aprendizajes
esperados.
Muñoz (2008) menciona que uno de los
factores críticos para que estas comunidades de práctica se lleven a cabo es la
transformación de las instituciones educativas, para proporcionar la
infraestructura necesaria donde se produzca el uso de la tecnología, tanto para
docentes como para alumnos. De acuerdo con Collins y Halverson (2009), la
utilización de tecnología en la educación les proporciona a los alumnos la
oportunidad de un aprendizaje más personalizado, diversificado, especializado y
aplicado de forma más eficaz, adquiriendo competencias específicas que les
permiten una mejor preparación y desempeño.
Las formas de evaluación en este tipo
de trabajo, también se ven en la necesidad de ser modificadas, con el fin de
poder medir la actuación de los alumnos, la eficacia de los materiales y la
confiabilidad de los instrumentos de evaluación, así como de la variada
producción de tareas que se llevan a cabo en las diferentes interacciones. Será
necesario hablar de evaluaciones cualitativas y formativas, donde los alumnos puedan
desarrollar un pensamiento crítico de su propio aprendizaje, de los métodos de
estudio y el esfuerzo aplicado, es decir, introducirlos a un proceso de
metacognición, donde se podrán utilizar la autoevaluación y la co-evaluación
como parte de la valoración de su desempeño. Otras formas de evaluación
formativa que pueden ser de utilidad serían la elaboración de portafolios,
tareas de práctica, utilización de rúbricas y listas de cotejo, observación de
actividades, registros anecdóticos y diarios entre otros (Díaz-Barriga y
Hernández, 2002).
Para
llevar a cabo un trabajo más completo, también es necesario hablar de temas
como la enseñanza de valores y ética, para poder alcanzar un aprendizaje
mediado por la tecnología, pero de forma responsable y correcta. De la misma
forma que es importante fijar estándares más altos de calidad educativa
partiendo desde este enfoque sociocultural, ya que su eficacia dependerá de los
niveles de interacción que puedan alcanzarse y que repercutirán en resultados más
competitivos, tanto de la instrucción, como de la preparación de los alumnos
(Fernández, 2011).
Referencias
Chaves
Salas, A.L. (2001) Implicaciones de la Teoría Sociocultural de Vygotsky.
Educación, septiembre, año/volumen 25, número 002, Universidad de Costa Rica,
Ciudad Universitaria Rod, pp. 59-65. Recuperado en Febrero 2013 en
http://redalyc.uaemex.mx/pdf/440/44025206.pdf
Collins, Alan & Halverson, Richard. (2009).
Rethinking education in the age of technology. New York: Teachers College.
Daniels, H. (2003).
Vygotsky y la Pedagogía. Barcelona:
Paidós.
Díaz–Barriga, F. y Hernández, G. (2002).
Estrategias docentes para un aprendizaje significativo: Una interpretación
constructivista (2a. ed.). Distrito Federal, México: McGraw–Hill. Capítulo 8.
Fernández-Cárdenas, J. M. (2011).
Multimodalidad y calidad educativa: Los retos de la construcción de
conocimiento disciplinar en ambientes mediados por tecnología digital. Ponencia
presentada en el XII Encuentro Internacional Virtual Educa, México, D. F.
Lacasa, P. (2002). Cultura y Desarrollo. En
P. Herranz Ibarra, & P. Sierra García, Cultura y Desarrollo (págs. 17-50).
Madrid: UNED.
Muñoz Sheridan, A. (2008). Factores
implicados en la conformación de redes escolares con el soporte de un portal
educativo: Un enfoque de comunidades de práctica docente. En J. M. Fernández-Cárdenas,
& C. Carrión-Carranza, Escenarios virtuales y comunidades de práctica. La
participación docente en la Red de Escuelas Asociadas a la UNESCO (págs.
95-115). Monterrey: Comité Regional Norte de Cooperación con la UNESCO.
Wenger, E. (2001). Comunidades de Práctica:
Aprendizaje, Significado e Identidad. Barcelona: Paidós.


